domingo, 30 de agosto de 2009

Morir para vivir? No es lo mío...


Es lógico que el lobo más grande sea la soledad. Es algo temible, sin duda alguna, pero con los medios adecuados es bastante simple darle caza. El siguiente poema tiene dueña, y les digo que esa persona es de gran ayuda en momentos en los que quisiera invitar a todo el mundo a jugar a la ruleta rusa con una pistola.

La Duquesa del Ocaso

Mezclamos en el grial nuestros pactos,
bebemos un elíxir vedado a los demás.
Cubiertos por los Signos, ardientes.
Desnudos en nuestra humanidad,
comenzamos una nueva danza.

La carne aulla, hambrienta.
Los mantos son un recuerdo vulnerado.
Todo brillo se condensa y renueva,
toda promesa revive y se hace eterna,
toda oscuridad se hace vana.

En medio del Ocaso muere el dolor.
olvido antiguas batallas y gritos.
El Lobo del Invierno se hacerca al fuego.
Una bestia gris se torna ambrosía,
un brujo andante se torna canción.

El Ocaso da paso a la noche.
La noche da paso al destino.
Juntos, Caballero y Bruja sangran verdad.
El destino da paso a una nueva luz,
en tanto el caballero la abraza.

2 comentarios:

  1. Pues fíjate que te ha quedado muy bonito, tío, chuu. Polla.

    ResponderEliminar
  2. estoy sorprendida siempre tan exacto con las palabras.
    creo y tengo fe de que llegaras lejos.

    ResponderEliminar

Críticos que mancillaron mi obra