jueves, 13 de agosto de 2009

Nos vendemos al peso...


A veces uno va por el mundo como si este no existiera... Pero, qué pasa cuando vamos por el mundo y somos nosotros quienes parecemos faltar? O aún peor, no faltamos. Sencillamente carecemos de ser, en medio de nuestro arte corpóreo. La indiferencia es un tipo de soledad, y quizá el Lobo más grande, negro y hambriento de todos...

Anima mundi

Quién lo ordenó?
Cuál es el designio?
Gitano en su propia tierra,
paria en su familia.
Quién oirá su voz?
Quién verá sus ojos?

No importa cuanto tiempo pase,
Tu Parca es la misma.
No importan los ruegos, los sueños,
sólo tu réquiem perdura en el espacio.
Y el mandato?
Lo dio tu voz, hace edades...

Haz de los campos tu dominio,
y de las cuidades tu corte.
Repite, repite incesante tu mandato!
Grítalo, ordénalo, exorta!
Clama y llora:
"Sólo unas monedas, para este ciego".

1 comentario:

  1. Pues ha quedado muy bonito, fíjate tú, chuu. Luego me dirás qué quieres que dibuje para que escribas, ¡pataco! Un saludo.

    ResponderEliminar

Críticos que mancillaron mi obra