lunes, 31 de agosto de 2009

Quién puede levantarse, apoyado en sus amigos, puede ser llamado héroe.


Pero quién llegue a lo más profundo del Abismo, y pueda levantarse por sus propios medios, merece ser llamado Dios.
Una pieza vieja, sin duda, pero de gran significado. Su Lobo es posiblemente el más grande y hambriento con el que haya bailado, y no puedo decir aún que lo he vencido.

El Hombre Vacío

Érase una vez un Hombre Vacío. No era un Hombre bueno, y no era un Hombre malo. Solo era un Hombre Vacío, e hizo lo que cualquier Hombre Vacío haría: buscó llenar su hueco.
Érase una vez un Hombre Vacío. Era un Hombre sin luz, y sin sombra, y sin risa, y sin llanto, y sin amor, y sin odio, y sin...
Y sin
Y sin
Y sin
...
Y el Hombre Vacío se unió a Cástor y a Pólux, hombres con huecos similares, y junto a ellos venció a Aquellos Que Eran Invencibles.
Y el Hombre Vacío se sintió menos Vacío en el lecho de Afrodita, y el Hombre Vacío fue más Hombre y menos Vacío. El Hombre Vacío se sentía feliz y empezaba a llenarse.
Pero Afrodita es Diosa de promesas rotas, y de agua teñida de escarlata, y de campos sin cosechar. Cruz de Espinas, nadie en Tí confía.
Y Afrodita, junto con el Adonis Menguado, devolvió la oquedad al Hombre Vacío.
El Hombre Vacío era un Hombre sin luz, sombra, risa, llanto, amor u odio.
Pero no era un hombre sin ira.
Y los Tronos olímpicos se estremecieron, y los Titanes se amilanaron, y Fafnir regresó a su cueva, y Set se enterró en las arenas junto al Nilo.
Porque el Hombre Vacío seguía estando Vacío, y a la vez lo llenaba la Furia.
Y el Hombre Vacío fue Dagnir Adonis, y Afrodita no pudo detenerlo ni retenerlo.
Fue entonces que el Hombre Vacío retornó con los Gemelos, llevando un Vacío más grande en su alma.
Pasó un tiempo, y el Hombre Vacío se sintió fuerte otra vez. El Hombre Vacío encontró que la batalla no lo llenaba, y se despidió por segunda vez de sus camaradas.
El Hombre Vacío buscó muy dentro de sí, y en el vacío encontró una tenue luz, y a ella se aferró.
Esa luz lo guió hacia la dorada Ninfa que conociera en los campos de Armagedón, y fueron felices por algún tiempo.
Pero las ninfas son seres frívolos, cuyos pequeños pesares son apenas granos de arena en el viento, y la ninfa se alejó en busca de Algo Más.
Y el Hombre Vacío esperó, pero su Vacío se agrandaba de a poco.
Su Vacío estaba ya al límite, cuando La dorada Diosa de ojos glaucos le encomendó que se armara con la espada que recibe el nombre de Justicia Divina, y con ella decapitara a Aquel Que no Debe Ser Nombrado.
Y el Hombre Vacío sufrió. Y el Hombre Vacío, por 1º vez, lloró. Y la Ninfa trató de consolarlo, pero ella no entendía qué estaba consolando. Y el Demonio fue decapitado, y el Vacío lo fue todo.
¿Por qué el Hombre Vacío no acabó con su vida?
Porque buscó una vez más en sí mismo, y encontró el atardecer, y los pasteles enfriándose en las ventanas, y el perfume de una tal Laura.
Y el Hombre Vacío emprendió otra búsqueda.
Buscó la Plenitud.

1 comentario:

  1. La palabra "amilanar" me produce mucha risa si la leo en un texto, es una enfermedad... ¡Paco para todos!

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Críticos que mancillaron mi obra